jueves, 24 de marzo de 2011

ESTRUCTURA Y FUNCIONAMIENTO DE LAS PLANTAS

Las plantas, al igual que todos los seres vivos, están compuestas por células agrupadas en tejidos. Éstos pueden ser clasificados de muchas formas, pero existen cuatro grupos muy importantes: meristemáticos, fundamentales, protectores y vasculares.
Los tejidos meristemáticos se ubican en los puntos de crecimiento terminales, y son un grupo muy activo de células que se dividen constantemente a gran velocidad y son las responsables del crecimiento de la planta. De ahí su gran importancia.
Los tejidos fundamentales cumplen la función de agruparse y formar la masa más blanda de la planta. Los tejidos protectores, en cambio, son aquellos que se ubican en el exterior de la planta, entregándole firmeza y evitando en gran parte la pérdida de agua.
Los tejidos vasculares, por su parte, son tejidos conductores y se subdividen según su función: se llama xilema al encargado de distribuir el agua a través de la planta, mientras que el tejido encargado de conducir a través de la planta el alimento elaborado luego de la fotosíntesis se llama floema.
Sobre la estructura externa o morfología se puede señalar que la mayoría de las plantas poseen cuatro estructuras básicas; la raíz, el tallo, hojas y flores.
La raíz es la encargada de absorber el agua y los nutrientes en la planta, además de fijarla al suelo. Existen distintos tipos de raíces, pero las más comunes son las fibrosas y las primarias.
El tallo, por su parte, le entrega la estructura a la planta. Desde él salen las hojas de una parte llamada nudo.

Las hojas permiten a las plantas captar la luz solar para realizar el proceso de fotosíntesis, que más adelante veremos. Además, a través de ellas la planta libera agua y también oxígeno a la atmósfera, mediante un proceso llamado evapo-transpiración.

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